Catando Girona: Un viaje gastronómico por los sabores de la ciudad

Fuente: Patronat de Turisme Costa Brava Girona

La ciudad de Girona no es un destino de paso. Tampoco de un solo día. La capital gerundense es una ciudad a escala humana que tiene los atractivos de una gran ciudad. Con un impresionante centro histórico, con la Catedral y la basílica de Sant Feliu como insignias, el Call Jueu, los edificios románicos tales como el monasterio de San Pedro de Galligants, la capilla de San Nicolás, las casas de colores sobre el río Onyar, la muralla carolingia o los siete museos de la ciudad, es una ciudad que no te la acabas. Y si lo haces, querrás repetir.

Además de la ciudad histórica, los monumentos y museos, se trata de una ciudad dinámica durante todo el año, repleta de actividades y eventos culturales, musicales, artísticos, entre otros muchos, que hacen que puedas visitarla en cualquier momento del año. Y quieras volver, por supuesto.

Ahora bien, lo que queremos destacar esta vez es la vivacidad culinaria gerundense, caracterizada por la combinación de la cocina tradicional gerundense y de vanguardia. La cocina gerundense brilla por sus raíces y por el uso de un excelente producto autóctono del territorio. Cuenta con una extensa oferta de restaurantes de todo tipo con gran variedad de cocinas. Además, la gastronomía gerundense se ha convertido en un referente internacional, con dos establecimientos galardonados con estrellas Michelin, Massana* y El Celler de Can Roca***, este último declarado el mejor restaurante del mundo en dos ocasiones y el segundo mejor del mundo hasta a cinco veces.

Adicionalmente, en la oferta gastronómica de restaurantes, bares, cafeterías, coctelerías y vermuterías, otra parada obligada está en el Mercado municipal de Girona, situado en la plaza Calvet y Rubalcaba, popularmente conocida como plaza del Lleó. Éste es el centro de distribución de producto fresco de la ciudad, y acoge hasta unas sesenta paradas de diversa tipología y productos: carne, pescado, frutas y verduras, quesos, víveres, etc. Un punto de encuentro entre la ciudadanía, restauradores y paradistas, que se mezclan con una sinfonía de colores y olores. Los martes y sábados por la mañana también tiene lugar el mercadillo de la Devesa.

 

Por último, en la misma trama urbana, y entre los dos municipios de Girona y Salt, encontramos el espacio agrícola de las huertas de Santa Eugenia, que siguen la ribera del Ter y coinciden, parcialmente, con la Vía Verde del Carrilet entre Olot y Gerona. Las Huertas de Santa Eugenia, situadas en el oeste de la ciudad, entre el barrio de Santa Eugenia y el margen derecho del río Ter, son un espacio único de la ciudad. Un paisaje periurbano que se articula a través de caminos y senderos. Se trata de un espacio de cultivos de huerta, frutas, plantas y flores, distribuidos en parcelas; en definitiva, un espacio lleno de contrastes, de sensaciones y percepciones contrapuestas.

 

Y si después de esta vuelta por los mercados y por las Huertas de Santa Eugenia te ha entrado el hambre, no puedes marcharte de la ciudad de Girona sin haber probado el icónico chucho relleno de crema, frito y recubierto de azúcar. ¡Lo encontrará en muchos hornos y pastelerías de la ciudad! ¡Buen provecho!

Fuente: Oscar Vall